domingo, 28 de octubre de 2012

EL PARROCO QUE LAS CASO VICTOR CORTIELLA


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ESTOS SON LOS TRES MEDICOS QUE EXAMINARON A ELISA

Elisa aseguraba ser hermafrodita, por lo tanto, en España, Portugal y Buenos Aires, fue examinada para verificarlo, los tres coincidieron en que era mujer.
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Maria Elisa Carmen Sanchez Loriga

Ese era el nombre completo de Elisa y posteriormente Mario Sanchez Loriga.

Aunque apuesto que el apellido de su propio padre, no el de Sanchez, puede dar una pista sobre su desaparicion.
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La Voz de Galicia


La Voz de Galicia - 1988-19de junio
La coruñesa iglesia de San Jorge fue escenario en 1901 de la única boda entre dos mujeres celebrada en Galicia
He aquí la pequeña historia de aquel hecho insólito, cuyos antecedentes se remontan a 1885, cuando cursaba tercero de Magisterio en la Escuela Normal de La Coruña la señorita Marcela Gracia Ibeas, de 19 años, hija de Manuel Gracia, capitán del Ejército, y de Marcelina Ibeas. 
Un día llegó a su casa entusiasmada, pues había conocido en dicha Escuela a una joven muy simpática, parienta de la directora, que, aunque no estudiaba, iba allí a trabajar. Se llamaba Elisa Sánchez Lóriga, hija de María Lóriga Landeira, viuda de Sánchez, aunque el padre de la joven fue el profesor de Inglés, don Juan Dodds.
La metamorfosis

En una tarde del mes de mayo de 1900, la viuda de Gracia recibió en su piso de La Coruña una sorprendente visita. Se presentó ante ella un joven elegantemente vestido y con buenos modales le dijo: “Señora, soy Elisa”. Doña Marcela se quedó atónita. Los vecinos, sin embargo, dijeron posteriormente que se produjo una violenta discusión entre ambas en plena escalera. Lo que sí consta es que al día siguiente la viuda abandonó la ciudad coruñesa.
En Dumbría se comentó que Elisa había aprovechado las últimas fiestas de carnaval para cambiar las faldas por los pantalones y aparecer vestida de hombre. Varias antiguas alumnas de la Escuela de Magisterio se refirieron no sólo a la apasionada amistad entre ambas, sino a que Elisa siempre tuvo un carácter varonil, hechuras masculinas y miradas y apariencia de hombre.
Lo que no se podían imaginar es que a comienzos de la primavera de1901 Elisa se presentase en la Normal vestida de hombre y, sin el menor disimulo, pidiese una certificación de estudios, en lo que fue complacida. También se sabe que por esos días estuvo Elisa en una conocida casa consignataria coruñesa preguntando el precio de dos billetes de tercera clase a Buenos Aires.

Bautizo y comunión

A finales de abril, Elisa, ya siempre vestida de hombre (pelo corto con flequillo y raya a la izquierda, traje oscuro de chaqueta con corbata o pajarita y reloj de bolsillo), se presentó al párroco de San Jorge, señor Cortiña, y le dijo que quería bautizarse. 
Dijo que se llamaba Mario Sánchez Lóriga, natural de La Coruña, y que no se había bautizado antes en atención a las ideas religiosas de su padre y que había permanecido mucho tiempo viviendo en Inglaterra.
El párroco, tras ...................... provisorio en la diócesis, las correspondientes lecciones de doctrina religiosa y la autorización del obispo, le bautizó. Era el 26 de mayo, día de Pentecostés, a las tres de la tarde. Fueron padrinos doña Jacoba Lóriga, tía de Elisa, y el empleado de la sacristía de San Jorge, Manuel Prado. Al “nuevo” cristiano se le impuso el nombre de Mario.

Hubo un detalle sospechoso, pues al ir a mirar al libro de registros apareció una persona con sus mismos apellidos, Sánchez Lóriga, pero Mario le dijo tranquilamente al párroco que era su hermana Elisa. Posteriormente, Mario, al que recuerda el sacerdote como un joven de exquisito trato, tomó su primera comunión.

Mario visitaba muy a menudo la iglesia de San Jorge y a primeros de junio le dijo al párroco que quería casarse. Poco después le llevó una certificación de un sacerdote de Dumbría en donde se indicaba que habían sido leídas en dicha parroquia las amonestaciones de Mario con la señorita Marcela Gracia Ibeas, sin que nadie hubiese opuesto reparo alguno a la boda.

La ceremonia tuvo lugar a las siete de la mañana

La boda se celebró después de que “Mario” arreglase los trámites necesarios en el juzgado de La Coruña. El acontecimiento tuvo lugar el 8 de junio de 1901 a las siete de la mañana, hora más bien temprana y elegida seguramente para evitar los curiosos. Actuaron como padrino Miguel Hermida y como madrina, Ricarda Fuentes, viuda del comandante Sánchez, que había sido engatusada por Mario e ignoraba su condición femenina.

Después de la boda, los desposados tomaron chocolate con churros en el domicilio de la madrina, salieron de compras y fueron felices y contentos a retratarse en el conocido establecimiento fotográfico del señor Sellier, el cual, a los pocos días, puso la foto en su escaparate, al igual que otras muchas.
Tras permanecer varios días en una pensión de La Coruña (primero en el 104 de San Andrés y luego en el 126 del Orzán), el joven matrimonio saldría para Tui en viaje de novios, y posteriormente a Oporto, en donde tenían unos familiares.

Todo parecía salirles bien a Mario y a Marcela, hasta que la noticia saltó a las páginas de la prensa.

La Voz de Galicia - 1988-20de junio

Poco después de casarse, las dos maestras coruñesas fueron detenidas en Oporto y más tarde emigraron a Argentina

Un eminente médico recomendaba su reclusión en un manicomio para “evitar que se propague la enfermedad, que suele ser contagiosa por ejemplo”

El 21 de junio, la noticia de la boda de dos mujeres salta en la prensa coruñesa. “La Voz”, por lo escabroso del caso y lo embrollado de las referencias se resistía a darla, pero al final se dicidió. “Asunto ruidoso: un matrimonio sin hombre”, era el titular que daba en primera plana el 22 de junio y al que se dedicaba tres columnas. Durante cuatro días seguidos, “La Voz” informó del caso en primera página y las ediciones se agotaron rápidamente, adquiridas por un público ávido de emociones fuertes. Como decía el periódico, “es éste un caso de los que se ven en audiencia a puerta cerrada”. El suceso adquiere una resonancia grande, no sólo a nivel coruñes y gallego, sino también en el resto de España. “El Suceso Ilustrado”, de Madrid, en su número del 14 de julio, relata los hechos con gran relieve. Otro tanto hacen varias revistas y periódicos.

Dentro de la polémica que el caso despierta, hay que destacar la intervención de los médicos. Bajo el título: “Mario-Elisa ante la ciencia”, “La Voz” publica el 24 de junio un artículo de un eminente doctor, que por razones obvias prefiere silenciar su nombre. Tras dedicar el grueso del comentario a recordar las opiniones de célebres tratadistas sobre el tema, como Zucarelli, Lombroso, Chascot y Tarnowsky, al final se destapa y dice:

“Para terminar, creemos que tanto Mario-Elisa como Marcela son dos enfermas, cuya neuropatía no castigan los códigos, pero que tienen un departamento a ocupar en el Manicomio de Conjo, en donde quizás no logren ser curadas, pero si estudiadas por el sabio Sánchez Freire, y por lo menos allí recluidas evitaremos que se propague su enfermedad, que suele ser contagiosa por el ejemplo, y que por fortuna en nuestras provincias gallegas no sólo no abunda, sino que es rarísima”.

A continuación se reproduce un artículo de la revista “Alrededor del mundo”, titulado “Mujeres que se pasan por hombres”, y se citan los casos de Murray Hall, famoso político demócrata norteamericano que al ir a amortajarlo se descubrió que era mujer; el doctor James Barry, que fue más de cincuenta años médico militar y nadie descubrió su condición femenina; un pintor londinense llamado Wilson; Tony Leesa, trabajador de una fábrica de Jonkers, hasta que un día se casó con un operario; madame Deiulafoy, a quien el Gobierno francés concedió una autorización especial para vestir de hombre; la italiana Tonina Marinello, que se hizo pasar por hermano de su marido, y hasta Jorge Sand y la reina Cristina de Suecia.

Expediente gubernativo

Tras la boda, se había instruido en Dumbría un expediente gubernativo para depurar la conducta de Marcela en el desempeño del cargo de maestra. Por lo dicho en la prensa, era una maestra bastante ilustrada y en el tiempo que estuvo allí nunca dio lugar a quejas. Un aldeano decía en “La Voz del 30 de junio: “Con su marcha, los que tenemos hijos hemos perdido mucho, pues de ella recibían en la escuela la enseñanza que Dios manda. Su vida privada es aparte”.

O amor é cego

Sin embargo, otros vecinos hablan mal de ella y dicen que tuvo que salir de Dumbría por la noche, pues querían lincharla.
Mientras en La Coruña el juez de instrucción abre un expediente y cita a declarar a varias personas, entre ellas al oficial de juzgado, señor Castelo, quien asistió al matrimonio, Mario y Marcela salen para Tui y Portugal.

Rumbo a Argentina

Entre las noticias que sigue produciendo el caso, destaca una fechada en La Coruña en la que dos médicos afirman categóricamente que Mario era mujer. Uno de ellos, doctor del Hospital Militar, añade: “Por lo menos una vez, Elisa-Mario ha dado a la luz”.

El escándalo continuó, pues Mario y Marcela fueron detenidos en Oporto a mediados de agosto a instancias del juzgado de La Coruña. Un capitán de la Guardia Civil recibió orden de trasladarse allí para recogerlas. La prensa portuguesa informó que Mario era Elisa Sánchez Lóriga, de 32 años, profesora natural de La Coruña, y ella Marcela Gracia Ibeas, de 29 años, también profesora. Lo malo vino cuando “O primeiro de Janeiro”, dijo:
“Vimos a las dos mujeres en la Policía. Y aunque sufra algo la vanidad de los españoles manda la verdad decir que no hacen honor a su raza. Mario-Elisa tiene un aspecto de hombre flaco y enfermo, de voz afeminada. Elisa tiene “meneo” parecido al de esos toreros españoles que estamos acostumbrados a ver por aquí”.
Las vicisitudes de la pareja se pierden luego en las noches de los tiempos. Unos dicen que fueron llevadas a La Coruña, juzgadas y sobreseido el caso y otras afirman que de Portugal salieron directamente para Argentina. Lo cierto es que en Buenos Aires acabaron Mario y Marcela y que años después uno de los cónyuges -se dice que Mario- falleció y la otra mujer se casó con un hombre de “los de verdad”.

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Elisa tambien tenia un hijo

Entre las noticias que sigue produciendo el caso, destaca una fechada en La Coruña en la que dos médicos afirman categóricamente que Mario era mujer. 
Uno de ellos, doctor del Hospital Militar, añade: “Por lo menos una vez, Elisa-Mario ha dado a la luz”.


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Elisa y Marcela están esperando su final.


Sigue así: cansadas de pasarlas canutas, decidieron partir a Buenos Aires, como miles de gallegos, en 1902. A ver si las dejaban en paz. 
Trabajaron un tiempo como criadas, pero no podían verse todo lo que deseaban. Había que hacer algo: Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. 
La idea era no trabajar para poder estar más tiempo con Marcela y volver con ella cuando enviudara del viejo. Pero éste se enteró de todo. Y montó en cólera. Y las denunció. 
La prensa bonaerense apenas se ocupó del caso, quién sabe por qué. La pista de las enamoradas invencibles y libertarias se perdió de repente. No se sabe si fueron felices o se pasaron la vida huyendo.
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Convertidas en Rosa y Claudia en "La Sed de Amar"


En 1902 se publicó en España el libro "La sed de amar", del escritor extremeño Felipe Trigo. Éste fue un libro de gran repercusión en la época según podemos comprobar en el estudio "El erotismo en las novelas de Felipe Trigo" de Alma Taylor Watkins (disponible en internet, pág. 102 del pdf)
Dicho libro incorpora la historia de Marcela y Elisa dándoles los nombres respectivos de Rosa y Claudia. El perfil de estas dos mujeres y la historia de su relación es transcrito a la ficción del libro con casi total equivalencia a la historia real (el propio Felipe Trigo hace constar a pie de página en alguna de las versiones publicadas del mismo que la historia es real y sucedió en A Coruña en 1901). Esto lo podemos comprobar también en internet a través de: "Decimonónica - Revista de producción cultural hispana" - Northern Illinois University. En ella está publicado el artículo de Louise Ciallella: "Making Emotion Visible - Felipe Trigo and "La sed amar", que da cuenta de ésta publicación y como recoge las figuras de Marcela y Elisa.
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